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En 1970, Pedro Luengo y María Luisa Cervera, compraron la finca al tío Antonio Iranzo que, por aquel entonces se jubilaba. Originalmente, la finca estaba destinada al cultivo de viñedo y dada la abrupta orografía del terreno las labores se realizaban con caballerías. Con estas condiciones y la  llegada de modernidad a la agricultura, la explotación agrícola se convirtió en inviable por su poca rentabilidad. Fue entonces cuando se decidió arrancar los 30.000 pies de viñedos y sustituirlos por pinos y vegetación autóctona.

A principios de los años 80, cuando el concepto de turismo rural estaba incubándose en la Comunidad Valenciana, Pedro tuvo la idea de transformar la original casa de labranza en un alojamiento vacacional para amantes de la naturaleza. Dado el éxito de la iniciativa, poco a poco se fueron construyendo pequeñas casas de montaña que se integraron en la armonía del paisaje. Los ocho hijos de la familia Luengo Cervera han contribuido, con su entusiasmo y esfuerzo constante, a empujar este proyecto hacia delante. A lo largo de los años, la finca ha sido dotada de nuevas instalaciones y servicios, la vegetación ha ido expandiéndose y “La Purísima” ha tomado un carácter propio. 

En los últimos 50 años, miles de personas: familiares, trabajadores y clientes, han vivido historias inolvidables en este maravilloso entorno.